Hoy hablaremos de la esencia de nuestra música, uno de los seis puntos clave que nosotros consideramos que debe tener una banda.

Nadie puede discutir lo importante que es diferenciarse de los demás, en la disciplina que sea. Ese, de hecho, fue el motivo por el que formamos nuestro grupo. A pesar de las influencias -muchísimas- que hemos tenido, Crianza, Verdejo y Claude Gros, no dejamos de investigar, de crecer como músicos. La vida consiste en eso: seguir el camino, pero nunca dejar de observar todas las señales.

Es cierto que hemos tratado de amoldar a nuestro estilo algunas de las técnicas depuradas de algunos de los grandes -¡como nos gusta aprender de ellos!-, de su forma de componer… pero siempre hemos querido ser diferentes. Y en ello seguimos trabajando.

Jarabe de Palo. In memoriam Pau Donés

Partiendo de esa reflexión, queríamos hacer un alto en el camino, porque el fallecimiento del cantante Pau Donés, líder de Jarabe de Palo, nos ha hecho reflexionar sobre esto, todavía más. ¿Te has fijado en que su muerte no ha dejado indiferente a casi nadie?

¿Y eso, por qué ha ocurrido? Básicamente porque el cantante y compositor logró algo de lo que no mucha gente puede presumir en el complicado mundo de la música: fue único, reconocible y tuvo su propia esencia musical.

Esforzarse primer paso para destacar

Un teórico de la comunicación como Marshall McLuhan aseguraba que, después de haber adaptado la Novena Sinfonía de Beethoven para la recordada película Fantasía, Walt Disney comentó que aquello “haría famoso” al genial compositor…

De manera que, una pieza musical que estaba sonando desde 1824, la sinfonía que se considera obra cumbre del compositor alemán, era recuperada más de un siglo después (1940) para aportar vida a la primera gran película de animación de la Historia.

Pese a la osadía de Disney, ese procedimiento resume el proceso de aprendizaje que todo creador de contenidos debería abordar. Es decir, no se trata de plagiar, sí de ser estricto con el trabajo, pero si logramos encontrar nuestra esencia, que partirá del aprendizaje logrado, tendremos mucho camino recorrido.

Hay quien, por decreto, descarta toda obra sobresaliente que no case con su estilo, ideología o pensamiento. Sin embargo, nosotros somos la mar de empáticos (ese es otro de los puntos que recomendábamos a la hora de formar una banda) y escuchamos de todo. No podemos decir que bebemos de todas las fuentes, por cuestiones obvias, pero, metafóricamente, así es.

Como decimos, no se trata de fusilar (como dicen los periodistas), pero sí de absorber lo mejor de cuanto vamos conociendo para poder forjar nuestra propia identidad.

Los músicos más inolvidables del rock

Y, para ello, qué mejor que fijarse en los mejores de la disciplina. La revista Rolling Stone, una de las más influyentes en el mundo de la música desde finales de los 60, publicaba allá por diciembre de 2010, en su edición americana, el listado con Los 100 artistas (musicales) más grandes (¡cómo nos gustan las listas!), que, curiosamente, era diferente a la que apareció en la edición española un año antes, y con la mitad de efectivos.

En el listado de la edición estadounidense, que puedes ver aquí, las diez posiciones más relevantes las ocupaban estos pesos pesados de la industria, sobre todo, por su influencia:

10. Ray Charles

9. Aretha Franklin

8. Little Richard

7. James Brown

6. Jimi Hendrix

5. Chuck Berry

4. The Rolling Stones

3. Elvis Presley

2. Bob Dylan

1. The Beatles

 

Dicho listado, variaba un poco en España, cuando la esencia venía a ser lo mismo:

10. Madonna

9. Bob Marley

8. Jimi Hendrix

7. Michael Jackson

6. John Lennon

5. Elvis Presley

4. Bob Dylan

3. Bono

2. Mick Jagger

1. Bruce Springsteen

Depende del cristal con que se mire

Es decir, en la misma revista, tenían una visión diferente del tema, dependiendo de la ubicación. Porque no tiene el mismo peso Chuck Berry en España que Madonna, por ejemplo… Aunque, Madonna -mujer influyente donde las haya- situada entre los 50 músicos más importantes del rock… Bueno, eso chirría un poco, sin ánimo de polemizar, y volviendo a lo que íbamos: de todos ellos los músicos hemos podido aprender algo. Y, de cada uno de ellos, hemos podido observar cómo contaban con unas señas de identidad.

Nos vamos a fijar, a modo de ejemplo, en el listado español, y veréis cómo sacamos más de un detalle para poner en contexto lo que decimos:

Madonna

La ambición rubia sigue al pie del cañón y, como nuestra Lola Flores, se morirá con las botas puestas. Ella ha sido más que un icono para muchos colectivos, como por ejemplo el LGTB, que la idolatra. Durante los años 80, con el objetivo entre ceja y ceja de triunfar, se convirtió en la reina del pop y sus giras se convirtieron en acontecimientos planetarios. Era tal el empuje de la diva que su concierto del 1 de agosto de 1990 fue emitido, en horario de prime time, en Televisión Española para todo el mundo. Algo, hoy por hoy, impensable.

Bob Marley

Considerado el icono rastafari y de Jamaica por antonomasia, en realidad es el auténtico mesías del reggae. De hecho el estilo musical no sería lo mismo sin este artista que influyó también en otras disciplinas -a muchos ídolos del pop y el rock-, que murió joven, pero que nos dejó un legado apabullante, sobre todo con The Wailers. El mundo no sería lo mismo sin No woman, no cry o I shot the sheriff.

Jimi Hendrix

La Historia dice que Robert Johnson vendió su alma en la Encrucijada del Diablo a cambio de poseer la maestría que logró guitarra en mano. Si realmente eso fue así, no imaginamos lo que pudo hacer en vida Jimi Hendrix, otra figura contracultural de los 60 -sobre todo-, que acabó formando parte -como el primero- del famoso Club de los 27 (a esa edad murieron en diferentes circunstancias un puñado de estrellas del rock). Pero la realidad es que este bluesman, que tocaba la guitarra Stratocaster ¿como nadie?, natural de Seattle, al igual que grupos punteros posteriores como Nirvana o Pearl Jam, marcó tendencia, no podía faltar a aquellos primeros festivales iniciáticos del rock, y fue mucho más que un icono musical.

Michael Jackson

Con Jackson vino a pasar algo parecido a cuando no haces mucho caso de alguien y cuando lo pierdes lo echas tremendamente de menos… ¿Os suena? Al artista que desde niño despuntó y reportó pingües beneficios a la industria de la música, en los últimos años, se le estigmatizó -seguramente con razón-, pero he aquí el eterno dilema ético entre el artista y la persona… A lo que íbamos, y sin meternos en berenjenales: MJ fue y sigue siendo por derecho obtenido el rey del pop. La Motown le exprimió de manera notable, pero posteriormente logró publicar algunos de los discos más importantes en cuanto a ventas y calidad de la historia del pop. Hablamos de Thriller, Bad o Dangerous.

John Lennon

Avisamos ya que somos muy de The Beatles. Y de hecho, al menos a Paul McCartney nosotros lo habríamos colado en cualquiera de esos dos listados. Sin obviar al genial George Harrison. De la dupla que hizo Lennon precisamente con McCartney surgieron algunas de las mejores canciones del siglo XX. Y su influencia es indudable en millones (sí, millones) de bandas de todo el mundo. Su privilegiada cabeza, su manera de ver el mundo, su sensibilidad y talento, así como su compromiso social convirtieron al joven de las gafas redondas o teashades -perdón, ésta es otra de sus señas de identidad- en un referente cultural que perdurará mucho tiempo. En el siglo XXII cuando hablen de grandes artistas musicales del XX, se hablará, sin ningún género de dudas, del británico abatido junto al Edificio Dakota.

Elvis Presley

El rey del rock fue un auténtico torbellino social durante muchos años, en particular en aquella Norteamérica en la que el fenómeno naciente del rock and roll venía a ser el modelo disruptivo de la juventud hacia unos adultos que, además, venían de años complicados tras la Segunda Guerra Mundial. Elvis lo cambió todo. Fue probablemente la primera figura mediática de la música, esa de la que todo el mundo conocía su vida… Y, por si su música fuera poco, sus películas le catapultaron al estrellato mundial y fueron el complemento perfecto para una carrera que fue decayendo en paralelo con su vida. A pesar de ello, su legado es colosal, porque supo aunar el talento cantando, bailando y tocando con una imagen que podía ser sensible, batalladora y hasta rompedora para la época.

Bob Dylan

De Dylan hay algunos hitos que todo el mundo recuerda… Aquel concierto en Newport, al abrigo de la guitarra eléctrica, que muchos abuchearon, porque creían que aquello era la ruptura con el folk, del que el cantante era un emblema. O el episodio de la concesión del Premio Nobel de Literatura, que no fue a recoger -acudió su amiga Patti Smith-… Lo que nadie duda es el potencial interpretativo de un tipo singular, introvertido, pero que lleva toda la vida sobre un escenario y nos ha reportado clásicos intemporales como Blowin’ in the wind o Knockin’ on heaven’s door. Un auténtico autómata de la música que ha convencido a crítica y público y que sigue siendo un referente para todo músico que se precie.

Bono (Paul Hewson)

Aquel tipo que en los 80 sorprendió al mundo tras una camiseta blanca de tirantes y que en los 90 apabulló con su banda, U2uno de los mejores discos de la Historia -sí, hablamos del Atchung Baby-, pasó hace tiempo de ser un músico a convertirse en referente cultural e incluso un activista político influyente por múltiples causas. Bono puede decir que ha sido lo que ha querido ser. Junto a The Edge, Larry Mullen Jr. y Adam Clayton ha logrado hacer de sus espectáculos hitos a los que todo el mundo quiere ir aunque no les guste su música (cosa que deberían hacerse mirar). Pero también fue un tipo que quiso inyectar potencia a discos colosales como War, y lo hizo. Quietud a The unforgettable fire, y lo hizo. Experimentación y cambio a Pop, y le salió redondo. Madurez a All that you can’t leave behind, y el mundo se rindió a su talento. La marca personal de Bono es tan potente que hasta los siempre talentosos chicos de Muchachada Nui lo imitaron… Con enorme acierto, además.

Mick Jagger

Dicen que si no has ido a un concierto de The Rolling Stones tienes una vida incompleta. No será para tanto, pero lo que sí es cierto es que si alguien tiene fama de moverse en el escenario como nadie ese es Mick Jagger. Recordarás que hasta Maroon 5 compuso una canción titulada Moves like Jagger… Y es que, a veces, morritos Jagger parecía estar incluso poseído. Nada que quite el sueño, porque él desde hace ya varias décadas peina canas. Lo de Sus satánicas majestades, sabrás que viene de aquel disco que en 1967 titularon Their Satanic Majesties Request y que confirmó que estábamos ante una banda diferente. La vida de Jagger es para escribir una enciclopedia (puedes trastear en la intrahistoria de su colosal balada Angie), como también lo es la de su partener Keith Richards. Y es que la música, el rock, como la vida, coloca a todos en su sitio. Y la música del siglo XX sería menos música sin este frontman y su banda.

Bruce Springsteen

Probablemente nuestra lista no estaría encabezado por el músico más conocido de Nueva Jersey (con el permiso de la melena de Bon Jovi), aunque sin duda se situaría dentro del Top Ten. Curiosamente el artista que compuso aquel himno americano que es Born in the U.S.A., con claras connotaciones políticas, ha tenido fases de mayor predicamento fuera de su país que en él. Ya se sabe… Un tipo metódico, aguerrido del que todo el mundo recuerda sus conciertos, y que podríamos definir como el mayor currante del rock, en parte gracias a su banda, ha destacado por ser un pintor del costumbrismo de las últimas

décadas gracias a sus letras comprometidas. ¿Recuerdas lo que supuso Streets of Philadelphia?, por ejemplo…

Son, en fin, apenas diez ejemplos de grandes artistas que han sido influyentes, cada uno en su estilo, con unas condiciones musicales y pericias diferentes, y en unos contextos diversos. Pero, de todos ellos, podemos extraer enseñanzas. En particular, una: cada cual tiene su propia identidad. Y cada uno de ellos han marcado tendencia y han tenido millones de seguidores. Han sido el faro de otros músicos -entre ellos, nosotros- y su estela perdurará durante mucho tiempo.

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